Hay carreras que no se recuerdan por el resultado, sino por lo que representan. El Gran Premio de Brasil 2012 fue una de ellas. No fue una victoria, ni un podio… fue el día en el que Michael Schumacher cerró definitivamente su etapa en la Fórmula 1.
Interlagos fue el escenario para el adiós del piloto más laureado de la historia. Siete títulos mundiales, récords que marcaron una era y una manera de competir que definió una generación entera de aficionados. Con aquella carrera, el “Káiser” puso punto final a una trayectoria que cambió para siempre el deporte.
Un diseño inconfundible para una despedida histórica
Fabricado originalmente por Schuberth, el casco utilizado en Brasil 2012 destaca por su impactante color rojo fluorescente, una tonalidad muy poco habitual en pista y que lo hizo reconocible bajo las condiciones cambiantes de Interlagos. Se diseñó para resaltar en un fin de semana cargado de emoción y simbolismo, pero conservando la identidad visual del piloto, incorporando los dos dragones chinos junto a los nombres de su esposa Corinna y sus hijos Gina Marie y Mick.

El último casco de una leyenda
En 2012, Brasil no fue solo el cierre de una temporada. Fue el cierre definitivo de la carrera deportiva de Michael Schumacher en la Fórmula 1. Para muchos aficionados, aquel día marcó el final de una era dorada del campeonato. Desde entonces, este casco ha quedado asociado a ese instante: el último domingo de uno de los mejores pilotos que ha visto la categoría reina del automovilismo.
La versión de colección: Mini Helmet 1:2
Para fans y coleccionistas, este diseño llega en formato mini helmet a escala 1:2.
Una pieza pensada para preservar ese momento histórico y para formar parte de cualquier colección dedicada a la Fórmula 1 y a sus grandes leyendas.